Arquitectura Textil
Architextiles representa un campo interdisciplinario híbrido que fusiona los principios, materiales y técnicas de los textiles con la arquitectura para producir entornos construidos innovadores, dinámicos y multifuncionales.[1][2] Esta fusión se basa en las raíces etimológicas compartidas entre las disciplinas, como el protoindoeuropeo “tek”, que significa tejer o construir, y el latín “texere”, que implica conexión y fabricación, evidente en terminología arquitectónica como “tejido urbano” y “muro cortina”. no puedo.[1][2]
Los fundamentos conceptuales de los arquitextiles se remontan al teórico del siglo XIX Gottfried Semper, quien postuló que la arquitectura se originó a partir de prácticas textiles como tejer y anudar, viendo los textiles como un “quinto material” fundamental junto con la madera, la piedra, el metal y el vidrio. Las ideas de Semper, esbozadas en su obra de 1851 Los cuatro elementos de la arquitectura, resaltaron el papel de los textiles en los primeros cerramientos, como cercas tejidas que evolucionaron hasta convertirse en paredes, e introdujeron conceptos como “Bekleidung” (ropa o velo) para describir la integración de superficies y estructuras. Históricamente, esta relación se manifestó en ejemplos tempranos como el Topkapi Sarayi otomano en Estambul y los palacios nazaríes de la Alhambra en Granada, España, donde las geometrías textiles derivadas de las tiendas de campaña influyeron en la distribución interior y los patrones decorativos.[1] En el siglo XX, el modernismo incorporó aún más influencias textiles, como se ve en la Casa Ennis-Brown de 1923 de Frank Lloyd Wright con sus “bloques textiles” de paneles de hormigón unidos por celosías metálicas, y los modelos de lienzo de Mies van der Rohe de 1912 para la Casa Kröller-Müller.
